Los chivos expiatorios de Galeano

     

En 1995 Telleldín era uno de los acusados por el atentado a la AMIA. Cambió su declaración ante el juez Galeano e involucró a cuatro policías.  Le pagaron 400 mil dólares de la SIDE. Los nuevos acusados pasaron más de siete años presos por un crimen que no cometieron.

El 31 de octubre de 1995, el juez Juan José Galeano abrió la causa “Brigadas”. En ese expediente, que fue instruido por separado, acusó a cuatro policías bonaerenses de haber recibido de manos de Carlos Telleldín la camioneta Trafic que se habría usado en el atentado a la AMIA. La causa tenía una trama detrás: el armador de autos Carlos Telleldín cobró 400 mil dólares para acusarlos. La plata salió de las arcas de la SIDE.

Al ampliar su declaración, Telleldín dijo que le había dado la camioneta Trafic –con motor colocado 2.831.467 y acondicionada para soportar una carga de 300 kilos– a los policías Raúl Edilio Ibarra y Anastasio Ireneo Leal. También dijo que esa operación fue supervisada por el comisario Juan José Ribelli y que entregó el vehículo como pago de una extorsión para poder hacer su negocio ilegal de compra–venta de autos. El cuarto acusado fue Mario Bareiro.

El 12 de julio de 1996, Galeano ordenó detener a los cuatro policías. La maniobra incluyó los testimonios de otros efectivos, logrados con ofrecimientos y “aprietes”, que apuntalaron la versión falsa de Telleldín.  El último día del mes los procesó a todos con prisión preventiva y los mantuvo así hasta el 3 de diciembre de 2003.

Además, Galeano imputó a otros once policías: los comisarios Alejandro Burguete y Bautista Alberto Huici; los subcomisarios Jorge Rago y José Arancibia; los principales Oscar Bacigalupo y Marcelo Albarracín; el inspector Claudio Araya; el subinspector Daniel Quinteros; el sargento primero Argentino Lasala; el sargento ayudante Víctor Cruz y el inspector exonerado Diego Barreda. A todos ellos los presionó para involucrar a Ribelli.

Ribelli, Leal, Ibarra y Bareiro fueron absueltos en el juicio realizado por el  Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3. Ese fallo fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el año 2009. 

 

Juan José Ribelli (59)

Rango: Comisario y jefe de la Brigada de Investigaciones de Lanús.

CV: Egresó de la Escuela de Policía Juan Vucetich como oficial subayudante, en 1974. En sus primeros años de servicio peregrinó por destinos policiales del sur del Gran Buenos Aires: la Unidad Regional de Lanús y la Comisaría Primera de Lanús. Entre 1978 y 1979 estuvo en la Brigada de Lanús, que fue conocida como “El Infierno” por haber sido un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar.

En la Brigada de Investigaciones de Almirante Brown conoció al comisario inspector Pedro Klodczyk. Con el tiempo y bajo su mando, Ribelli se convirtió en un exponente de la corrupción policial: en los primeros 21 días de intervención telefónica, en la causa AMIA, se identificaron 94 delitos cometidos por “Juanito” –apodo con el que se lo identifica a Ribelli– y sus hombres.

Acusación falsa: Supervisó la operación. Durante la instrucción de la causa, intentó vinculárselo a Mohsen Rabbani, agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires y uno de los principales sospechosos de participar en la planificación del ataque.

 

Raúl Edilio Ibarra (fallecido)

Rango: Subcomisario en la Brigada de Investigaciones de Lanús.

CV: Conoció a Juan José Ribelli en la Comisaría Primera de Lanús. Se hicieron amigos e Ibarra se convirtió en su hombre de confianza. Participó de las persecuciones ilegales a Carlos Telleldín y sus parejas. Todas fueron previas al atentado: el 15 de marzo de 1994 se le escapó por poco en una parrilla de Olivos pero el 4 de abril de 1994 lo detuvo en un videoclub de Tortuguitas.

Declaró que al subcomisario Anastasio Ireneo Leal, a Diego Enrique Barreda y a Mario Norberto Bareiro los conoció una vez detenido por el ataque a la AMIA. Falleció el año pasado. Su hija, abogada, integrará la misma querella de Ribelli.

Acusación falsa: Retiró la camioneta que había preparado Telleldín para el atentado.

 

Mario Norberto Bareiro (52)

Rango: Oficial inspector en la Brigada de Investigaciones de Vicente López.

Currículum: Conoció a Telleldín desde 1984, cuando trabajaba en la comisaría de Santos Lugares y Telleldín se ofreció como informante de actividades ilícitas. Dejaron de verse dos años más tarde.

A fines de los noventa, volvieron a encontrarse de forma casual y Telleldín le dijo que tenía un boliche en Callao y Rivadavia, y un “privado” en la avenida Constituyentes, a unos 200 metros de la General Paz. Bareiro visitó ambos.

Pasó por la comisaría de Villa Concepción y la Brigada de Investigaciones de San Martín y, en mayo de 1994, fue enviado a la Brigada de Investigaciones de Vicente López. Allí se encontró con un viejo conocido, el principal Leal, de la División Sustracción de Automotores de Vicente López, y con el subcomisario Jorge Rago.

A fines de junio había empezado a buscar a Telleldín para –según declaró- “obligarlo a ‘arreglar’”, para dejarlo desarrollar sus actividades ilícitas.

Acusación falsa: Vigiló la casa de Telleldín en los días previos a retirar la camioneta. 

 

Anastasio Ireneo Leal (56)

Rango: Subcomisario de Brigada de Investigaciones de Vicente López.

CV: Fue subordinado de Rago en la Brigada de Investigaciones de Vicente López. Declaró que el 14 de julio de 1994, Bareiro le dijo “que una persona llamada Carlos Alberto Telleldín se manejaba con un vehículo de procedencia ilícita”, y que su jefe le ordenó que investigara.

Acusación falsa: Junto a Ibarra, retiró la camioneta que había preparado Telleldín para el atentado.